La Santa Dinero

La Santa Dinero
2010

lunes, 23 de agosto de 2010

los cajones...

Cierta tarde gris me invita a revisar y ordenar cajones...Revisar y ordenar recuerdos?

Inconcientemente demoraba el orden que me impuse para acomodar cosas de cajones...El tiempo fabrica papeles amarillentos, fotos desactualizadas. La mirada nueva sobre los objetos viejos descubren sentimientos únicos.
Ayer me encontré con una cantidad de documentos y credenciales vencidas que guardo por si algún dato se me pierde de uno a otro...Mi hijo mira las fotos-carnet de mi evolución documentaria y dice:" Mamá , acá eras joven..." Un segundo separo la sorpresa, de la sonrisa y la respuesta ...Si, hijo...era joven...
Inmediatamente me viene a la cabeza mi imagen de niña junto a mi madre ordenando sus cosas y yo mirando extasiada como la figura de mi madre joven era radiante, lozana y de graciosa silueta y no puedo creer que ahora mi hijo , perciba mi redondez, mis carnes flojas y mi mirada cansada...

Sigo al dia siguiente poniendo orden a mis cajones, decidida a romper viejas hojas ...esas que hablaban de otros dias (creo recordar a Nito Mestre) Mientras estoy rompiendo unos papeles de una escena para un casting malogrado, suena mi viejo celular...al que mantengo entrenando para recibir llamados de algunos que no han actualizado mis datos...Oh!! sorpresa...me llaman de la misma productora de aquel frustrado trabajo para ofrecerme una escena en un capitulo de la miniserie de Caetano...Voila!!! Hago magia...desexsorciso viejas propuestas!!! No es gran cosa la propuesta, digamos que es nada...una miniescena en una jornada lejos de casa..me digo a mi misma...estas desempolvando recuerdos, actualizando deseos...
...
Los cajones encierran anhelos,deseos , recuerdos maquillados ...las voces de otras épocas...Han pasado tantos años y he ido acumulando tantas cosas que no puedo clasificar en pocas lineas...no puedo decidir que es recuerdo, que es actual... no puedo decidir sobre los tiempos verbales...fue, es y será? .Inmensidad de  historias de otros. Mi historia es inmensa... Ya es inmensa...Ya estoy a la altura de recordar tanto? Me sorprendo y me asusto...
Sigo revolviendo cajones..encontrandome en cada napa de este mundo submarino, microscopico y universal...El firmamento esta plagado de estrellas...porque no mis cajones???

sábado, 14 de noviembre de 2009

24ºFestival Internacional de Mar del Plata-Competencia Oficial. MEJOR LARGOMETRAJE ARGENTINO

COMPETENCIA ARGENTINA / El hombre de al lado


El hombre de al lado, de Gastón Duprat y Mariano Cohn
Proyecciones: Hoy 13, 10.00 y 20.00 - Teatro Colón

Sábado 14, 13.00 - Teatro Colón

Además de ser la única obra de Le Corbusier en tierra latinoamericana, la Casa Curutchet de La Plata fue la primera construcción con fachada única del arquitecto; esto es, delimitada por medianeras. Una de esas medianeras es, créanlo o no, la gran protagonista de la nueva película de Cohn y Duprat. Casi sin salir de ese ambiente peculiar de líneas rectas y colores fríos, El hombre de al lado se erige como una película sobre la arquitectura, pero no sólo la de casas y edificios, sino sobre todo la arquitectura compleja de las relaciones humanas. En particular, las que sostenemos con esa especie imprecisa que se conoce como “vecino”. En la Casa Curuchet vive, con su mujer y su hija preadolescente, Leonardo (Spregelburd): diseñador industrial famoso, políglota, snob, soberbio. En la casa de al lado vive Víctor (Aráoz): posible vendedor de autos usados, rústico, prepotente, grasa a más no poder. Cuando Víctor se empecina en abrir una ventana a la intimidad –a la propiedad– de Leonardo “para atrapar unos rayitos de sol”, la guerra de los mundos se vuelve inevitable. Así contada, El hombre de al lado puede parecer otra comedia costumbrista sostenida en estereotipos, pero a no engañarse, porque el humor incomodísimo y la precisión formal de Cohn y Duprat echan luz sobre un terreno bien distinto: el de nuestros miedos, nuestras miserias, y lo solos que podemos estar aunque vivamos en sociedad.



Dicen los directores: "Una simple pared medianera de treinta centímetros puede dividir dos mundos: dos maneras de vestir, de comer, de pensar, de vivir. Podemos estar toda la vida sin sentir la presencia de un vecino, que sin embargo permaneció inconcebiblemente cerca nuestro, a centímetros a veces. Un agujero en la medianera puede desatar lo impensado: solo ante la mirada del otro somos concientes de nosotros mismos. Y ahí empieza el problema".